“El gato en la caja” es un experimento mental propuesto por el físico Erwin Schrödinger en el que plantea la existencia de una caja y dentro de la misma hay un gato junto a un dispositivo que podría matarlo. Cabe aclarar que no se escucha movimiento dentro de la caja.
¿Cómo saber entonces si el gato sigue vivo o está muerto? Muy fácil: se abre la caja. Mientras la caja está cerrada, el felino no está ni vivo ni muerto, solo está ahí, su destino se define sino hasta que la caja se abre y se puede observar su cuerpo inerte o salta contento a los brazos de quien lo ha rescatado.
Algo similar ocurre durante los juicios, un acusado no es verdaderamente culpable sino hasta que se presenta las pruebas que respaldan el crimen que se le impugna. Este mismo principio abarca desde crímenes menores hasta denuncias en materia administrativa.
En este último caso, si un usuario quiere denunciar el mal uso de sus datos y dinero a través de operaciones bancarias que no reconoce o demanda el pago de adeudos, entonces se aplica una carga probatoria, que es la obligación de una (o ambas) partes de presentar pruebas que demuestren la veracidad de sus declaraciones.
Indaguemos un poco más en qué son las cargas probatorias y su importancia dentro de los juicios de nulidad bancaria.
¿Qué son las cargas probatorias?

Como establecimos anteriormente, la carga probatoria (o carga de la prueba) es la responsabilidad que tiene cada parte en un proceso judicial de compartir pruebas que apoyen sus afirmaciones. En términos sencillos, si una persona alega un hecho en un juicio, es su responsabilidad presentar las pruebas que respalden dicha afirmación.
Por ejemplo, si alguien reclama el pago de una deuda, debe presentar pruebas que acrediten la existencia de dicha deuda y su incumplimiento, como pagarés, contratos e incluso comprobantes de operaciones bancarias.
Este principio garantiza que las decisiones judiciales se basen en evidencias concretas y verificables, evitando resoluciones arbitrarias. Además, la carga de la prueba puede variar según la naturaleza del caso y las circunstancias específicas, lo que se conoce como la carga dinámica de la prueba.
Este enfoque permite asignar la responsabilidad de aportar pruebas a la parte que esté en mejor posición para hacerlo, independientemente de su rol tradicional en el proceso.
¿En quién recae la carga probatoria de operaciones financieras no reconocidas?

En situaciones donde un usuario bancario detecta cargos o transferencias que no reconoce, surge la cuestión de quién debe demostrar la legitimidad o ilegitimidad de dichas operaciones bancarias.
Según la jurisprudencia mexicana, cuando un cliente impugna cargos efectuados en su cuenta bancaria por medios electrónicos, la carga de la prueba recae en la institución financiera.
Es decir, es el banco quien debe demostrar que las operaciones cuestionadas fueron realizadas conforme a los procedimientos establecidos y con el consentimiento del usuario.
Esta asignación de la carga probatoria se basa en la premisa de que las instituciones financieras poseen los medios y registros necesarios para acreditar la autenticidad de las transacciones.
Por ejemplo, imaginemos que una persona le hace una transferencia electrónica a su hijo para pagar la colegiatura de la universidad. Sin embargo, aunque su app bancaria le mostró que el pago se efectuó correctamente, su hijo no recibió el dinero.
La institución bancaria a la que pertenece la cuenta del usuario afectado debe comprobar que su plataforma cumplió con su misión, pudiendo ser que la persona escribiera incorrectamente el número de cuenta de su hijo y se enviara a alguien más.
En caso de no poder probar que la responsabilidad de la transferencia fallida recae en el usuario, entonces tendrá la obligación de compensarle. En este caso, el usuario podría comenzar un juicio de nulidad en materia administrativa.
¿Cuándo puede presentarse un juicio de nulidad?

El juicio de nulidad es un recurso legal que permite impugnar actos administrativos que se consideran ilegales o que vulneran derechos. En el contexto de operaciones bancarias, un usuario puede recurrir a este juicio cuando considera que una transacción no reconocida ha sido autorizada indebidamente y que la respuesta de la institución financiera no ha sido satisfactoria.
Para interponer un juicio de nulidad en materia administrativa, es necesario cumplir con ciertos requisitos, tales como:
- Interés jurídico: El afectado debe demostrar que el acto impugnado le causa un perjuicio directo.
- Agotamiento de vías previas: En algunos casos, es obligatorio agotar recursos administrativos antes de acudir al juicio de nulidad.
- Plazo: Existen tiempos específicos para presentar la demanda, generalmente contados a partir de la notificación del acto o de que se tenga conocimiento del mismo.
Es fundamental que el afectado presente todas las pruebas pertinentes que respalden su reclamación, incluyendo correos, mensajes, comprobantes de operaciones bancarias y cualquier comunicación con la entidad financiera.
Aunque la carga de la prueba sobre la legitimidad de las operaciones recae en el banco, el usuario debe aportar elementos que fundamenten su inconformidad.
Sin embargo, hay casos en los que la demanda del afectado puede hacerse nula, especialmente si la razón detrás de la operación bancaria ilícita fue el descuido de sus credenciales bancarias, como compartir su número de cuenta, NIP y expiración en páginas web de dudosa procedencia o dárselos voluntariamente a otras personas.
En este caso, la responsabilidad por la transferencia fraudulenta recae completamente en el usuario de la cuenta bancaria.
Al término de este texto, podemos entender la importancia de la carga probatoria para la resolución de conflictos relacionados con operaciones bancarias no reconocidas. La carga de las pruebas es el equivalente a abrir la caja y comprobar el estado del gato.
Comprender en quién recae esta responsabilidad y cuándo es procedente interponer un juicio de nulidad permite a los usuarios defender eficazmente sus derechos y garantiza que las instituciones financieras operen con transparencia y conforme a la legalidad.