Entre los pasos para crear una empresa en los que las personas suelen enfocarse más están escoger el nombre de la misma, determinar su concepto y hasta formar sociedades mercantiles para obtener una mayor inversión y aumentar las probabilidades de éxito.
Sin embargo, un elemento crucial al comenzar un negocio es establecer a la empresa como una persona moral. Conoce todo lo que necesitas conocer sobre este proceso, desde qué es una persona moral, su importancia, el procedimiento y las consecuencias de no hacer el registro correctamente.
¿Qué es una persona moral?
Una persona moral es una entidad conformada por varias personas físicas que se unen para lograr un fin común, por ejemplo, operar un negocio. Aunque no es una persona “real” como un individuo, el derecho le reconoce capacidad jurídica, lo que significa que puede tener derechos y obligaciones propias.
En México, cuando constituyes una empresa bajo la figura de persona moral, le das a tu negocio una identidad legal distinta: tendrá su propia razón social, su patrimonio, su domicilio fiscal y su Registro Federal de Contribuyentes (RFC), separados de los de los socios.
Tipos de personas morales y sus ventajas

Existen dos tipos de personas morales:
- Con fines de lucro: Son organizaciones que buscan realizar actividades económicas legalmente, ya sea vendiendo productos o prestando servicios.
- Sin fines de lucro: Se enfocan en objetivos sociales, educativos, culturales o comunitarios y no buscan ganancias económicas para fines personales. Las Asociaciones Civiles, fundaciones y organismos descentralizados del gobierno entran en esta categoría.
Estas clasificaciones, a su vez, se ramifican. Por ejemplo, las personas morales con fines de lucro se dividen en distintos tipos de sociedades mercantiles:
- Sociedad Anónima (S.A): Se compone de al menos dos socios y divide el capital en acciones. Se caracteriza por la fácil atracción de inversionistas y que suelen tener una mayor estabilidad y credibilidad.
- Sociedad de Responsabilidad Limitada (S. de R.L.): Es un modelo recomendable para negocios pequeños gracias a que limita la responsabilidad de los socios al capital que aporten (entre mayor inviertan, más peso tienen en la toma de decisiones de la empresa). Las S. de R.L. ofrecen ventajas fiscales como una mayor flexibilidad al momento de pagar impuestos y permite la sucesión hereditaria de las partes sociales.
- Sociedad en Nombre Colectiva (S.N.C): En esta sociedad los integrantes responden de forma subsidiaria, ilimitada y solidaria a las obligaciones de la empresa, por lo que todos los socios tienen una participación activa en la gestión de la empresa, brindándole un mayor profesionalismo a la operación interna. Además, su constitución es más sencilla, comenzando porque no requiere de un capital social mínimo para constituirse y es más fácil obtener financiamiento de instituciones bancarias.
- Sociedad en Comandita Simple (S.C.S): Se conforma de dos clases de socios: los comanditados (quienes tienen responsabilidad ilimitada y solidaria por las deudas y cumplen labores administrativas) y los comanditarios (su única responsabilidad es aportar el monto del capital). Varios inversionistas que ven potencial en un negocio pero no quieren involucrarse directamente en la gestión y operación del negocio suelen preferir este tipo de sociedad.
- Sociedad Civil (S.C.): Este acuerdo privado entre dos o más personas para realizar una actividad económica se constituye mediante un contrato y no requiere de un capital mínimo inicial, pero los socios son responsables ilimitadamente de las deudas de la sociedad con su patrimonio personal. Su ventaja sobre otras sociedades mercantiles es que las ganancias de los socios suelen ser mayores que en aquellas donde hay inversionistas de por medio, ya que el capital es aportado 100% por ello y, por lo tanto, la remuneración es más alta.
- Sociedad Anónima Promotora de Inversiones (SAPI): Se pueden registrar en línea y es un tipo de sociedad que se enfoca en atraer capital de riesgo e inversionistas para empresas en crecimiento. Suele ser más flexible que una S.A. tradicional, otorgando distintos tipos de acciones y derechos, lo que facilita la entrada y salida de inversión.
Por otro lado, las personas morales sin fines de lucro suelen dividirse en:
- Asociaciones Civiles: Son figuras centrales que agrupan al menos 2 personas para realizar un objetivo, generalmente fomentar actividades culturales, educativas, deportivas, etc. Obtienen fondos a través de donaciones y estos se destinan no a sus miembros, sino al cumplimiento del objetivo.
- Fundaciones: Se trata de organizaciones privadas sin fines de lucro que destinan su patrimonio a cumplir objetivos de interés general y social, como educación, salud, cultura, medio ambiente, etc. Se caracterizan por no tener socios y contar con un patronato que administra y gestiona los recursos.
- Organismos descentralizados del Gobierno: Son entidades gubernamentales creadas por ley o decreto, con personalidades jurídicas y patrimonios propios que prestan servicios públicos o gestionan áreas estratégicas. Tienen una relativa autonomía y una estructura organizativa independiente de la administración centralizada.
Independientemente de si se trata de personas morales sin fines de lucro o con los mismos como las sociedades mercantiles, toda persona moral debe cumplir con sus obligaciones fiscales, entre las que se encuentran:
- Registrarse en el RFC.
- Solicitar su e.firma
- Presentar sus declaraciones anuales.
- Emitir un CFDI (Comprobante Fiscal Digital por Internet) por cada ingreso generado
- Conservar documentación contable por un mínimo de 5 años.
- Realizar los pagos provisionales de ISR y definitivos de IVA
¿Por qué debes registrarte como persona moral al comenzar una empresa?

Además de ser un requisito legal, este registro te ofrece beneficios como:
- Separación del patrimonio: Al constituir tu empresa como persona moral, proteges tus bienes personales, porque las deudas o responsabilidades de la empresa no necesariamente afectan directamente tu patrimonio.
- Estructura formal: Te brinda un marco legal claro para la toma de decisiones, como la expansión del negocio y la selección de inversionistas.
- Credibilidad y profesionalismo: Tener una empresa formal, con acta constitutiva y RFC, proyecta seriedad ante clientes, proveedores e inversionistas.
- Mejor acceso a crédito: Al tener historial fiscal y jurídico como empresa, puedes acceder a productos financieros específicos para empresas.
- Mayor valor empresarial: Tener un negocio formal permite la consolidación del valor patrimonial, los activos intangibles y la marca, brindándoles reconocimiento legal.
- Ventajas fiscales: Dependiendo del régimen, las personas morales pueden tener más deducciones y una tasa de impuesto distinta que las personas físicas.
Por todo esto, es importante saber cómo registrar una persona moral desde el inicio, para formalizar tu negocio y aprovechar todos esos beneficios.
Si está en tus planes comenzar un proyecto empresarial, infórmate bien sobre el tipo de persona moral que quieres que sea tu empresa y sobre tus obligaciones fiscales para tener evitar multas o pagos acumulados