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¿Qué tipos de contratos existen?

Entre los años 1600 y 1803 en Japón, los contratos más importantes y los tratados entre reinos podían sellarse con un enlace de dedos: el Yubikiri Genman o “Corte del dedo”, un gesto tan respetado que, de incumplirse la promesa que selló, la persona que faltó al trato debía cortarse el dedo o incluso tragarse mil agujas.

Actualmente, la unión de los dedos es más un gesto amistoso o sentimental que hacen los amigos y las parejas, y si bien sus promesas cargan un valor sentimental, a nivel legal, si tu mejor amigo decide no irse de pinta en el último momento o tu pareja sigue viendo la serie que prometieron ver juntos, no hay elementos suficientes o válidos para presentar una demanda.

Para eso existen los contratos, un instrumento legal indispensable en cualquier acuerdo, tanto para asegurar tus beneficios, como para proteger tus intereses.

¿Qué es un contrato y para qué sirve?

Un contrato es un acuerdo de voluntades entre dos o más personas que crea derechos y obligaciones. En términos sencillos, es una herramienta legal que permite establecer reglas claras sobre una relación, ya sea personal, comercial o laboral. Su importancia radica en que brinda seguridad jurídica a las partes involucradas y ayuda a prevenir conflictos.

Los contratos pueden celebrarse de forma verbal o escrita; sin embargo, lo más recomendable es que consten por escrito para facilitar su cumplimiento y, en caso necesario, su defensa legal. Dentro del ámbito jurídico, existen distintos tipos de contratos, dependiendo de su finalidad y del área del derecho en la que se apliquen.

¿Qué tipos de contratos existen?

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La clasificación de un contrato se vincula directamente con su naturaleza e intención, entre los más comunes se encuentran:

Contratos civiles

Se celebran entre particulares para regular relaciones jurídicas de carácter privado. Algunos ejemplos son el contrato de compraventa, arrendamiento o préstamo. Cada contrato civil establece obligaciones específicas, como el pago de una renta o la entrega de un bien, así como las sanciones por no cumplir con las responsabilidades establecidas.

Contratos laborales

El contrato laboral es aquel que regula la relación entre un trabajador y un empleador. En México, puede ser por tiempo determinado, indeterminado, por obra o por capacitación inicial. Este tipo de contrato establece condiciones como salario, jornada laboral, prestaciones y responsabilidades de ambas partes.

Contratos mercantiles

Son aquellos que se utilizan en actividades comerciales, como la distribución, suministro o prestación de servicios entre empresas. Se rigen por normas específicas del derecho mercantil.

Contratos gratuitos y onerosos

Un contrato gratuito es aquel en el que una de las partes no recibe una contraprestación (por ejemplo, una donación), mientras que en los contratos onerosos ambas partes obtienen un beneficio.

Contratos formales e informales

Los contratos formales son aquellos que se redactaron o por lo menos fueron supervisados por un abogado y un notario. Detallas las obligaciones específicas de cada parte y pueden llevarse a tribunal en caso de una demanda por incumplimiento.

Por otro lado, los contratos informales suelen tener textos simples para llevar a un acuerdo como mensajes de texto o son directamente verbales, careciendo de respaldo legal en caso de incumplimiento.

Cada uno de estos tipos de contratos cumple una función específica y debe adaptarse a las necesidades de las partes involucradas.

Elementos que debe contener un contrato

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Para que un contrato sea válido, debe cumplir con ciertos requisitos esenciales conocidos como elementos de un contrato. Estos elementos garantizan que el acuerdo tenga efectos legales y pueda exigirse su cumplimiento.

Los principales son:

  • Consentimiento: Es la manifestación de la voluntad de las partes. Ambas deben estar de acuerdo en los términos del contrato, sin presiones ni engaños.
  • Identificación de ambas partes: Deben incluirse los nombres completos, edad, sexo, estado civil, domicilio, CURP y RFC. En ocasiones, pueden adjuntarse copias del INE de cada parte.
  • Objeto: Se refiere a la obligación que se va a cumplir, como la entrega de un bien o la prestación de un servicio. Este debe ser lícito y posible.
  • Capacidad legal: Las personas que firman el contrato deben tener la capacidad jurídica para hacerlo, es decir, ser mayores de edad y estar en pleno uso de sus facultades mentales.
  • Forma: En algunos casos, la ley exige que el contrato cumpla ciertas formalidades, como estar por escrito o ser firmado ante notario.
  • Fecha y firma: Todo contrato debe incluir las firmas de las partes involucradas y la fecha en la que se firmó el acuerdo.
  • Duración: En el caso de un contrato laboral o mercantil, se debe establecer el tiempo por el cual será válida la relación laboral o comercial de ambas partes. Por ejemplo, en los contratos por trabajo puede establecerse que ese primer acuerdo es por tres meses que corresponden al período de prueba, si se supera, entonces se entrega el contrato con plazo indefinido, mientras que en los mercantiles dos empresas pueden acordar trabajar en conjunto for 2 años, por 5 años o indefinidamente.
  • Salarios y prestaciones: En cada contrato laboral debe establecerse el monto, forma de pago y periodicidad de la compensación económica de un trabajador.
  • Jurisdicción: Es la cláusula que determina los jueces, tribunales y leyes que tienen autoridad sobre el contrato en caso de haber una disputa derivada del incumplimiento de una o ambas partes que firman. En el caso de los contratos internacionales es común acordar un arbitraje en vez de tribunales ordinarios.
  • Limitaciones: Ningún contrato está nunca por encima de las leyes aplicables, por lo que debe citarse a los artículos correspondientes a las leyes mercantiles, laborales, civiles o de la materia a la que se refiera el contrato para respaldar su veracidad.

Además de estos elementos de un contrato, es recomendable incluir cláusulas claras sobre plazos, penalizaciones, formas de pago y mecanismos de solución de conflictos, como las cláusulas de arbitraje y los anexos.

Si por razones personales o ajenas a una de las dos partes no se cumplen con las obligaciones acordadas, por ejemplo, persona A fue contratada por persona B para crear contenido orgánicos para sus redes sociales por un año, pero en ese tiempo, el padre de persona A falleció en otro estado, por lo que tuvo que suspender la creación de contenido para atender ese asunto, por lo que redactó un anexo para su contrato estableciendo que seguirá creando contenido para persona B por un año adicional sin derecho a pago en compensación por su ausencia y falta de cumplimiento con el acuerdo original para evitar una penalización.

¿Qué puede invalidar un contrato?

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Una duda común es si se puede anular un contrato firmado. La respuesta es sí, pero sólo en ciertos casos específicos establecidos por la ley.

Un contrato puede ser inválido o anulado cuando presenta vicios ocultos o incumple requisitos legales. Algunas de las causas más comunes son:

  • Falta de consentimiento válido: Si una de las partes fue engañada, presionada o actuó por error, el contrato puede ser anulable.
  • Objeto ilícito o imposible: Si el contrato implica actividades ilegales o imposibles de cumplir, no tendrá validez.
  • Incapacidad de las partes: Si una persona no tiene capacidad legal para contratar (por ejemplo, un menor de edad sin representación), el contrato puede ser inválido.
  • Incumplimiento de formalidades: Cuando la ley exige una forma específica (como escritura pública) y esta no se cumple, el contrato puede carecer de validez.
  • Simulación o fraude: Si el contrato se celebró con la intención de engañar a terceros o encubrir actos ilícitos, puede ser anulado si se brindan las pruebas correspondientes del engaño. Por ejemplo, una empresa inmobiliaria busca construir su nuevo predio en una zona residencial, por lo que redacta contratos para las habitantes ofreciéndoles una indemnización por sus hogares, asegurando haber calculado justamente el costo de cada residencia. Sin embargo, después de firmar, los habitantes se dan cuenta que el dinero ofrecido no cubre ni siquiera la mitad del costo original de sus hogares, por lo que pueden demandar.

En estos casos, la ley permite solicitar la nulidad contractual ante una autoridad competente. Por ello, es fundamental asegurarse de que todos los elementos de un contrato estén correctamente establecidos desde el inicio y hacer las revisiones correspondientes para que ambas partes estén seguras y conformes con lo establecido.