Existen muchostipos de contratos, todos con distintos propósitos dependiendo de su clasificación pero lo que no cambia es el objetivo principal: sustentar un acuerdo entre dos o más partes.
Originalmente, cuando se buscaba cerrar un negocio era necesario que los interesados firmaran de forma presencial el contrato; sin embargo, la era digital ofrece una oportunidad para optimizar los tiempos para sellar el trato y comenzar las operaciones: los contratos digitales.
Pero como en todo, esta opción tiene tanto sus ventajas como sus riesgos, por lo que te invitamos a conocer más sobre
¿Qué es un contrato mercantil?
Un contrato mercantil es un acuerdo de voluntades entre dos o más partes que tiene como finalidad crear o transferir derechos y obligaciones dentro del ámbito comercial. En términos simples, regula relaciones entre empresas o personas que realizan actos de comercio, como la compraventa de bienes, prestación de servicios o distribución de productos.
Cuando nos preguntamos qué es un contrato mercantil, es importante entender que se diferencia de los contratos civiles principalmente por su finalidad: el lucro o la actividad empresarial. Estos contratos están regulados por el Código de Comercio y otras leyes mercantiles aplicables en México.
En la era digital, este tipo de acuerdos ha evolucionado significativamente, dando paso a los contratos digitales, que permiten formalizar relaciones comerciales sin necesidad de presencia física.
Tipos de contratos mercantiles

Comencemos esta exploración de la alternativa digital entendiendo los tipos de contratos mercantiles que existen:
- Compraventa mercantil: Para la adquisición de bienes con fines comerciales, se dan especialmente entre empresas productoras y distribuidoras.
- Contrato de suministro: Garantiza la entrega periódica de productos o servicios, por ejemplo, una empresa que vende equipo electrónico y forma un convenio con oficinas para suministrar computadoras, monitores, cargadores, etc.
- Contrato de distribución: Regula la comercialización de productos por terceros.
- Contrato de comisión mercantil: Una persona realiza actos de comercio en nombre de otra.
- Contrato de franquicia: Es el contrato que firman una empresa franquicia con las partes interesadas en utilizar el nombre de la misma para fines comerciales, como las cafeterías, heladerías y restaurantes más conocidos.
Con la digitalización, muchos de estos contratos han migrado a formatos electrónicos, dando origen a los contratos digitales, que conservan la misma validez legal siempre que cumplan ciertos requisitos.
Ventajas de los contratos digitales
Entre los principales beneficios que tienen los contratos electrónicos se encuentran:
- Rapidez y eficiencia: Se pueden firmar en minutos desde cualquier lugar.
- Reducción de costos: Se eliminan gastos de papel, impresión y mensajería.
- Mayor accesibilidad: Facilitan la colaboración entre partes ubicadas en distintas ciudades o países.
- Seguridad tecnológica: Herramientas como la firma electrónica avanzada permiten autenticar la identidad de las partes.
- Almacenamiento digital: Los documentos se resguardan de forma organizada y fácil de consultar para ambas partes.
Estas ventajas han impulsado su adopción, especialmente en entornos empresariales dinámicos y globalizados.
Riesgos de los contratos digitales

A pesar de sus beneficios, los contratos digitales también implican ciertos riesgos que deben considerarse:
- Suplantación de identidad: Si no se utilizan mecanismos de autenticación robustos, existe el riesgo de fraude.
- Falta de claridad en términos: La rapidez puede llevar a omitir cláusulas importantes.
- Problemas de jurisdicción: En operaciones internacionales, puede haber conflictos sobre qué leyes se aplican.
- Seguridad de la información: El manejo inadecuado de datos puede generar filtraciones o incumplimiento de normas de protección de datos.
- Validez probatoria: Si no se cumplen ciertos requisitos, el contrato podría ser difícil de hacer valer ante una autoridad.
Por ello, es fundamental implementar buenas prácticas legales y tecnológicas al momento de celebrar este tipo de acuerdos. A continuación, te compartimos los puntos que deben cubrir tus contratos digitales para ser válidos ante entidades legales y administrativas.
¿Cómo darle validez a tus contratos digitales?
Para empezar, digital o no, todo contrato debe cumplir con requisitos específicos para ser válido. Si te preguntas “¿Cuáles son los elementos de validez de un contrato?” estos son:
- Consentimiento: Las partes deben manifestar su voluntad de manera libre y expresa.
- Objeto lícito: El contenido del contrato debe ser legal y posible.
- Capacidad legal: Las partes deben tener la facultad para cumplir con lo establecido en el contrato
- Forma: Todo contrato debe incluir un título (razón del contrato), identificación de las partes involucradas, cláusulas y firmas.
En el entorno digital, es recomendable que el contrato digital cuente con lo siguiente para tener legitimidad:
- Firma electrónica avanzada: Permite identificar al firmante y vincularlo con el documento. También se sugiere adjuntar una copia digital de las identificaciones de los involucrados.
- Sellos digitales y certificados: Aseguran la integridad del contrato. Los sellos que use la empresa que redacta el contrato deben usar idealmente tecnología hash criptográfica para garantizar la integridad del documento.
- Uso plataformas especializadas: Puede sonar muy tentador enviar el contrato por correo o mensaje privado para facilitar la firma, pero lo ideal es utilizar plataformas como Docusign, Adobe Sign o PandaDoc para que quede un precedente del acuerdo y se garantice el cumplimiento de las normativas para firmar digitalmente un contrato.
En México, los contratos digitales son plenamente válidos siempre que se pueda comprobar la identidad de las partes y la integridad del documento. Una vez firmados, ambas partes reciben una copia del contrato que puede modificarse o anularse posteriormente.
Y una vez se haya concretado la firma, recuerda almacenar de forma segura el contrato, ya sea en tu servidor personal protegido con contraseña o en la nube utilizando contraseñas que se modifiquen regularmente y un programa de verificación en dos pasos vinculado con otro dispositivo de trabajo (igualmente protegido) que manda códigos aleatorios para poder acceder al archivo.