El creciente uso de la inteligencia artificial como herramienta de apoyo para distintas áreas de trabajo ha abierto un debate sobre cuándo es correcto utilizarla.
Por ejemplo, escritores utilizan prompts en diversas herramientas de IA para buscar información que pueda respaldar sus escritos, discutir ideas de historias y analizar de forma más efectiva la ortografía y redacción de sus manuscritos, artistas gráficos solicitan referencias, piden instrucciones para dibujar ciertas posiciones o añadir color correctamente e incluso personas en busca de ayuda psicológica utilizan las herramientas de inteligencia artificial para desahogarse y localizar terapeutas asequibles.
Pero, al mismo tiempo, diversas universidades han creado políticas prohibiendo el uso de la IA para trabajos escolares, han surgido campañas rechazando el arte digital generado por inteligencia artificial y, en general, hay una creciente preocupación sobre hasta qué grado es correcto su uso en el ámbito laboral.
Tomando en cuenta este contexto, no es extraño que el debate se extienda hasta los procesos legales, especialmente cuando ya tiene presencia en los mismos.
¿Qué usos puede tener la inteligencia artificial en un proceso legal?

El Artículo 17 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dictamina que ninguna persona puede hacerse justicia por sí misma; sin embargo, es el derecho de todo ciudadano el recibir justicia por parte de los tribunales en los plazos y términos que fijen las leyes.
Además, las resoluciones deben ser rápidas, completas e imparciales, las sentencias deben ser explicadas y tanto la Federación como las entidades federativas deben garantizar la existencia de un servicio de defensoría pública de calidad para la población y asegurar las condiciones para un servicio profesional de carrera para los defensores.
Retomando esto, la inteligencia artificial puede impulsar múltiples tareas dentro de un proceso legal. De hecho, ya existen dos herramientas IA de esta índole:
- Sor Juana: Es una herramienta desarrollada por la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ana Margarita Ríos Farjat. Se trata de chatbox impulsado por inteligencia artificial en el que las personas pueden hacerle preguntas y resolver sus dudas sobre el contenido de los documentos de la Suprema Corte y las propuestas de los ministros, recibiendo respuestas en un lenguaje accesible.
- JuLIA: Es un buscador implementado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación que permite buscar tesis, ejecutorias y procesos legales, de manera sencilla.
Si bien países como Nueva Zelanda y China ya utilizan la inteligencia artificial para analizar pruebas, redactar litigios y resolver disputas, en México todavía hay un largo camino por recorrer con respecto a la IA.
En la actualidad, su mayor uso (y el más correcto) es el de la automatización de tareas administrativas, como la programación de audiencias o la clasificación de expedientes. Esto no implica reemplazar a las personas, sino mejorar la eficiencia del sistema judicial.
Por ejemplo, según el Consejo de la Judicatura Federal, en México existen 266 juzgados de distrito, mismos que gestionan millones de expedientes y archivos, la IA entonces podría ser una herramienta para clasificar y encontrar fácilmente la información, optimizando los tiempos y resoluciones de los procesos legales, así como consultar datos extraídos de videos e imágenes.
El factor humano es indispensable para llevar a cabo un proceso legal debido, por lo que si temes que en algún punto una inteligencia artificial sea la encargada de dictar sentencias o sea utilizada como un Amicus Curiae, es poco probable que pase.
Beneficios de utilizar inteligencia artificial en procesos legales

El uso de la inteligencia artificial en el sistema judicial puede traer múltiples beneficios:
- Mayor eficiencia y prontitud: La IA puede contribuir a que las resoluciones de los casos se lleven en tiempo y forma al entregar a jueces y abogados toda la información de un caso de forma ordenada y simplificada.
- Reducción de errores y mejora en la equidad: Al automatizar la clasificación de casos y otras tareas administrativas, se homogeneizan procedimientos, lo que puede ayudar a enfrentar desigualdades estructurales en el acceso a la justicia.
- Acceso más fácil a información jurídica: Herramientas como JulIA y Sor Juana permiten una consulta eficiente de jurisprudencia y normatividad, beneficiando tanto a operadores del derecho como a ciudadanos con menos recursos.
- Transparencia y aprendizaje continuo: Cuando el uso de IA está regulado, se puede exigir que sea verificable y transparente, promoviendo confianza en el sistema judicial.
Riesgos del uso de la inteligencia artificial en un proceso legal

Pese a sus ventajas, el uso de inteligencia artificial en un proceso legal implica riesgos que no deben ignorarse:
- Sesgos algorítmicos: Si los datos usados para entrenar los sistemas no son diversos o representativos, existe el peligro de que se reproduzcan discriminaciones contra grupos vulnerables, como comunidades indígenas o migrantes.
- Falta de una regulación específica: En México no existe aún un marco legal integral y claro para el uso de la IA en procesos judiciales. Aunque se ha mencionado la posible creación de una Ley Federal para el Desarrollo Ético de la Inteligencia Artificial, por ahora su presencia es insuficiente.
- Infraestructura desigual: Muchos tribunales estatales carecen de equipamiento tecnológico adecuado: solo el 35 % está en condiciones de implementar soluciones basadas en IA.
- Opacidad o «caja negra»: Si los algoritmos no son transparentes, ni sujetos a auditoría, las personas afectadas por decisiones mediadas por IA podrían no comprender el motivo de dichas decisiones, afectando su derecho al debido proceso.
¿Cómo podría regularizarse el uso de la IA en ámbitos judiciales?

Regularizar el uso de la inteligencia artificial en el sistema de justicia implica iniciativas concretas:
- Marco normativo claro y específico: Se necesita una ley que contemple normas sobre ética, transparencia y responsabilidad en el uso de herramientas basadas en inteligencia artificial.
- Garantizar el debido proceso y control humano: Las decisiones judiciales deben tener revisión humana, y se debe exigir que los algoritmos, origen y funcionamiento sean accesibles y explicables, así como contener información verídica y actualizada.
- Transparencia y auditorías: Publicar los algoritmos, permitir auditorías externas, y desarrollar guías de buenas prácticas y estándares éticos son pasos clave.
- Capacitación y etiquetado presupuestal: Formar a jueces, abogados y demás operadores jurídicos en tecnologías de IA, y destinar recursos específicos para su desarrollo e implementación.
- Promover una infraestructura adecuada: Invertir en tecnología en todos los niveles del Poder Judicial puede reducir la brecha existente entre tribunales y garantizar un acceso equitativo al uso de IA.
- Comités de ética y mecanismos de rendición de cuentas: Crear instancias multidisciplinarias en cada tribunal, donde se supervise la operación de la IA desde una perspectiva ética y legal agrega el factor humanos indispensable para los procesos legales.
Así como el internet, la inteligencia artificial es una herramienta que puede facilitar el acceso a la información y facilitar la comunicación entre los involucrados en un proceso legal, pero la resolución final y la sentencia deben ser dadas por un juez humano con la preparación, consciencia, imparcialidad y capacidad de análisis necesarios para impartir justicia correctamente.
Cruzar esa línea y poner en manos de un conjunto de algoritmos las vidas de las personas puede traer consecuencias fatales en el futuro.